La Guerra de las papeletas en el 2018

Por Handry Santana.

Nuestra verdadera miseria tiene un nombre: EL MATERIALISMO
Al parecer la competencia de riquezas, lujos, marcas, vehículos y dinero se ha convertido en una epidemia en las redes sociales esparcida por figuras que disfrutan de popularidad y miles de seguidores. Mientras el conocido Numerólogo Cristian Casablanca presume su fortuna, costosísimos vehículos y capacidad de compra, el exponente urbano Toxic Crow cuelga facturas, construcción de apartamentos y cuantiosas ganancias, entrando en una guerra mediática inútil, alimentando el morbo de los espectadores y endosándose una gran cantidad de comentarios que van desde notables recomendaciones y elogios hasta los más grotescos insultos.

Esto no es nuevo, figuras del ámbito político como Karim Abu han creado fama exhibiendo estilos de vida incosteables para la mayoría de sus seguidores, muchos de los cuales esperan embelesados que el hijo del magnate petrolero Mustafá Abu-Naba sortee alguno de los obsequios que suele ofrecer.

Y mientras la mayoría de nuestras figuras de la música urbana proceden de orígenes humildes, conociendo el padecimiento de los que nada tienen, contradictoriamente hacen galas de fardos de dinero, el que dicen ganar como agua. Sin dejar fuera muchas de las mujeres de esta generación que hacen comunicación, víctimas de esta civilización consumista que las lleva a competir, las que insinúan ser “patrocinadas por poderosos” se dedican a gastar el dinero a granel, presumen sus piezas de diseñador y toda clase de lujos que no se ajusta a los ingresos del oficio que realizan, son llamadas “las bendecidas” dejando una huella toxica en sus jóvenes seguidoras quienes le profesan admiración total.

El materialismo nos lleva a la ilusión de alcanzar felicidad y bienestar respondiendo a una sociedad consumista, que nos traga y atrapa en sus redes. No importa la cantidad de cosas que podamos atesorar, siempre nos hará falta lo que otros ya tienen. Nos volvemos más insensibles e indiferentes, porque todo tiene un precio.

¿Qué sociedad heredaremos a nuestros hijos? Una en la que ellos serán esclavos del estilo de vida que otros sembraron. Si hacemos un ejercicio mental los grandes hombres y mujeres de la humanidad, los que con sus ideas y acciones transformaron el planeta, esos mismos que obtuvieron las más grandes fortunas, jamás necesitaron presumir riquezas, su legado imborrable son sus ideas, su visión del mundo, la chispa que encendió el cambio.

No encajas si no puedes exhibir el último modelo de Smartphone, si tu vehículo no es del año, o la lista de tus marcas es más grande que un diccionario, NO ENCANJAS!
Todos/as estos “Ídolos” a los que suplicamos un like, o imploramos “clemencia” para un niño que espera una cirugía muriendo en un hospital son barro y ceniza, frente al único Dios verdadero, cuyo hijo nació en un humilde pesebre y murió en una cruz, que siendo un verdadero Príncipe solo usó una corona de espinas.
Según los expertos el materialismo denota baja autoestima y el exhibicionismo de teneres carencias espirituales. Decían nuestras abuelas “Dime que presumes y te diré que te hace falta” Pero bien, el libre albedrio, la democracia, la libertad de elección, te da la oportunidad de escoger tu esclavitud favorita, esas cadenas invisibles de las que no podrás soltarte hasta que no reconozcas que el materialismo te hace miserable.

Handry Santana
(Una Maeña que comparte lo que piensa)

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